sábado, 28 de enero de 2017

LA PEOR LECCIÓN DE VIDA: UTILIZARSE MUTUAMENTE

Oh, la, la...la vida: LA PEOR LECCIÓN DE VIDA


He comentado muchas veces en este blog que el día de su muerte me gustaría terminarlo con un artículo de opinión acerca del que para mí es el único problema que tiene este mundo, el egoísmo.
El egoísmo es una "enfermedad" que, como el estrés, es el causante de la gran mayoría de las enfermedades del ser humano. Pero no voy a hablar hoy sobre ello, hoy voy a escribir sobre una lección de vida.

Soy fiel defensor de aquel dicho tan maqui que dice aquello de "Hijo mío, en esta puta vida se aprende a base de hostias" (o "palos" si se quiere decir más finito). Y es verdad. Siguiendo con los topicazos, "Hay gente en la vida que nace con estrella y otros nacen estrellaos". Pues bien, aquellos que nacen estrellados, efectivamente o se hunden, porque nunca aprenden o aprenden y se vuelven más sabios a base de hostias (o de palos).

De lo que voy a escribir en el día de hoy (sí, es de día) es de una de las peores lecciones de vida que uno puede recibir...



UTILIZARSE MUTUAMENTE
(vease, utilizar a las otras personas en tu beneficio propio)



¿A qué os resulta familiar? Seguro que en más de una ocasión lo habéis padecido. Aunque no lo creáis, el 90% por ciento de vosotros (y me quedo corto) es probable que os hayáis incluso aprendido esa lección de memoria y la hayáis puesto en práctica. ¿Que no? Bien, contestare a tu "todos menos yo" con otro topicazo más: "El hombre es un animal social"

Casi todas las conductas del ser humano (y digo casi, porque algunas son inexplicables, al menos para mí) tienen su cierta razón de ser. Haciendo un ejercicio de megatolerancia podría yo llegar a pensar que, en mi defensa de la teoría Darwiniana, entre otras, este es un comportamiento perfectamente natural. Recuerden todos ustedes que somos animales (mamíferos) y que no son tantas las diferencias con respecto a nuestros semejantes. ¿Acaso no estudiasteis en el libro de "Natu" de octavo de EGB aquello de la simbiosis, el camuflaje, el comensalismo y, finalmente, el mutualismo? Pues efectivamente, el mutualismo es. en esencia (no recuerdo la definición exacta del libro de texto) una relación entre dos especies distintas o iguales en la que ambas se ofrecen un beneficio mutuo para las dos.







Pero, a pesar de que esta pudiera ser una explicación bien válida...no lo entiendo y, sobre todo, no lo comparto.

Posiblemente caiga yo en el común error que tanto critico en los otros de atribuirle a los seres humanos virtudes que realmente no tienen, una manifiesta superioridad sobre el resto de las especies animales. ¿Cómo el ser humano va a ser capaz de establecer una relación de pura conveniencia sobre sus semejantes de manera natural y sin prejuicios? Existe aquella especie de romanticismo que nos inclina a rechazar eso y a pensar que es sólo cosa de cuatro personas egoístas. Bueno, quizás no sea ni tan sencillo, ni tan complejo. Yo lo único que sé es que no lo entiendo, pero...ante todo...que no lo comparto.

Por utilizarse mutuamente me estoy refiriendo, como todos vosotros os estaréis ya imaginando, a aquellas supuestas relaciones de amistad, aquellas relaciones supuestamente de amor o aquellas relaciones supuestamente de compañeros. en las que, por el hecho precisamente de ser relaciones supuestamente reales y auténticas, las dos personas (o más personas) se buscan y se persiguen en estado de necesidad, normalmente cuando los otros supuestos amigos, amantes, novios o compañeros han fallado, con el fin de conseguir algo. Este algo bien puede ser un favor, una ayuda, un polvo, un desahogo o un plan de ocio por lo general.

Ahora os hablaré sobre otro topicazo, y es que una de las cosas por las que me apasiona la lengua española es por la cantidad de frases hechas, refranes y sentencias popularizadas con el paso de los años por las gentes de nuestros pueblos y ciudades con tanto acierto y sabiduría:



Caerse de un guindo



Decimos que alguien se cae del guindo cuando se da cuenta de que, por mucho que uno se resista a ser consciente de que ciertos comportamientos humanos son así, verdaderamente lo son y tú no puedes hacer absolutamente nada por cambiarlos. La vida es como una jungla en la que, si estás dispuesto a seguir la senda "normal" (frecuente o habitual prefiero decir yo), tendrás que caminar con sigilo machete cubano en ristre y machete secundario (tipo John Rambo) en la boca.

Es esta una de las últimas lecciones de vida realmente importantes que aprendí. Durante años me negué a ser como ellos, como todos aquellos que se aprovechaban de los demás. Durante años pensé, aunque este es otro debate aparte, que teniendo una actitud impoluta en la vida, unos valores férreos y una integridad moral, un hombre era capaz de llegar a lo más alto. Hace tiempo que me di cuenta de que eso no es así, de que sólo los "hijos de...(de alguien)" o los "hijos de...(de puta)" son capaces de llegar a lo más alto. Estoy convencido, por pesimista que suena, porque ya me la pela sonar a pesimista, dado que yo no voy leyendo libros de auto ayuda por la vida ni publicando frases de optimismo en las redes sociales, de que esto es así. El mundo perdió la esperanza en el momento en el que ese dogma empezó a cumplirse puntualmente y sin apenas excepciones. La vida es para el aprovechado de turno que está en el momento y en el lugar adecuado y que actúa sin la pesada mochila de los valores y las convenciones sociales y moralmente aceptables...¡a tomar por culo todo!
¿Lo peor? Que la gente lo sabe y se dice...yo también quiero eso! Lancémonos todos a ser "hijos de"! (no, todos no, que me quitan mi parte).

Después de esta disertación (joder, ¡qué a gusto me he quedado!), vamos a lo que yo iba...el día que me caí del guindo.

Realmente no podría decir yo que hubiera un día específico en el que yo me cayera de dicho árbol, sino que, como en todo, supongo que me fui dando cuenta y frustrándome con larga anterioridad de que la gente se aprovechaban los unos de los otros y que, lejos de sentirse mal con ellos mismos, pareciera que todo les salía de puta madre. Total, que poco a poco, supongo que ocurriría así, ya que es una conducta típica en mí, debí yo sentir envidia de tal cosa, que empecé a criticarlo explicitamente a partir de ese momento para, posteriormente, empezar a ponerlo en práctica, como el 90% de mis semejantes*

*Nota 1: Me quedo corto con decir el 90%
Nota 2: No creo que tenga semejantes.

Sigo, que se me pira, que claro que me caí del guindo y empecé a ponerlo en práctica hasta el día de hoy acorde con la ley de supervivencia. Si quieres sobrevivir en esta jungla, no hace falta más que adaptarse a las convenciones sociales te gusten o no. Y aunque creas o digas que no aceptas las convenciones sociales y te muevas por los estrechos márgenes que el diseño "arquitectónico" de esa jungla te permite gritando a los cuatro vientos que eres un alma libre y no aceptas las normalidad, te aseguro, cariño, que formas parte de la jungla. Lo demás...es irse a vivir en plan ermitaño a lo alto de un monte, cosa que no descarto hacer un buen día de estos.

Fue en mi época de conocer a millones de tías, tras un desengaño amoroso, en busca del amor express. Conocí a una choni de libro, cuyo nombre reservaremos para mi futura autobiografía, y que me molaba mil (bien es sabida mi apetito sexual por las chonis de libro) de esas de las que quedabas por el viejo, bueno y añorado messenger (MSN messenger, no las mierdas de ahora) y con la que me enrollé una noche de marcha y entre semana en un Madrid vacío. Mi "amiga" y yo seguimos quedando con mayor o menor regularidad y siempre bajo un criterio fijo: Ella sólo me llamaba cuando NO tenía a nadie con quien salir por la noche. En un principio y, como quiera que a mí la tía me molaba (y mi "segundo cerebro" la reclamaba) yo insistía mucho en quedar con ella, pero ella no solía contestar a mis mensajes más que al día siguiente (a lo sumo) si es que ya tenía plan esa noche. La secuencia siempre era la misma, acto seguido y, sin yo esperarlo, ella me llamaba o me mensajeaba, normalmente a eso de las 22 de un sábado por la noche, para quedar y al día siguiente...vuelta a la rueda. Eso a mí me frustraba mucho y, dado que se repitió muchas veces en relativo poco tiempo seguido, un día me enfadé y, a base de mensajeo (sms), le recriminé su actitud. Ella me contestó a mis mensajes y me dio a entender implícitamente, no porque la muchacha fuera lo suficientemente inteligente para ello, sino que lo dijo sin decirlo, que no sabía de qué me extrañaba, que todos nos utilizábamos y que eso era natural, que, en verdad, no tenía nada de malo.

Y es ahí cuando verdaderamente me caí del guindo y me di cuenta de que esta actitud tenía que mirarse con aparente naturalidad y paciente aceptación para poder sobrevivir en esta jungla. Los dos teníamos los mismos gustos musicales (nos flipaba la electrónica), los dos éramos unos vacilillas, a los dos nos molaba pimplarnos de vez en cuando y liar alguna gorda y a los dos nos solían dejar tirados más de un fin de semana al mes un viernes o sábado por la noche...establecimos una relación de "mutualismo" pues. Luego ella ya se echó novio (en el fondo era una romántica frustrada a base de su carácter choni al más estilo "Hermano Mayor") y desapareció. Volvimos a reunirnos años después para salir una noche y, a partir de ese momento..se volatizó definitivamente (o no).

Este es un ejemplo muy tonto de cómo se abrió aquella veda en mi vida. Durante todos los años siguientes he seguido odiando a las personas que te utilizan clamorosamente, algunas de ellas decorando la relación como si fuera de amistad verdadera, ensalzándola e incluso exagerándola tipo hipérbole. Yo, como ese 90% (y me quedo corto) claro que, a veces, y forzado por las circunstancias y la necesaria supervivencia en esta jungla, me he visto obligado a utilizar mutuamente a otra u a otras personas, personas que, por supuesto, no me importan o personas a las que no podría decir que quiero o asumo como personas que formen o vayan a formar parte de mi vida para siempre, pero nunca jamás a mis seres queridos. Asumir esto es un ejercicio de sinceridad y de madurez no comprensible para todo el mundo, anclado en el viejo romanticismo y obcecado en juzgar por el doble rasero a las personas tildándolas de falsas o aprovechadas cuando ellos o ellas mismas lo están haciendo todos los días de su vida. Todos lo hacemos, todos escriben por mensaje a aquel "amigo" olvidado al que ahora parecen irle bien las cosas, o a aquella que no ven desde hace años y te aparece en la sección de "Personas que quizás conozcas" de Facebook y que resulta que se ha puesto buenorrísima, o aquel que sabe de algo y. pese a que le ignoras, acudes a él para que te informe o te ayude en algo. Todos, muchos, compartimos la vida con gente que, en otras circunstancia, jamás la hubiéramos incluido en ella, desde compañeros de proyecto o colegas del trabajo. Relaciones de puro mutualismo. Mutualismo como el que se da entre las personas que se necesitan para ir a algún sitio, porque te da verguenza ir sólo, o personas que quedan para contarse sus problemas (el típico pagafantas que escucha los problemas de su "amiga" con el novio sólo para ver si en un descuido, se la come). "Amistades" de fin de semana, polvos de Tinder o Badoo, relaciones amorosas tóxicas que responden al estado de necesidad del momento ( y no hablo de necesidad sexual en este caso). Y otros miles de ejemplos con los que podríamos seguir...

La mejor conclusión a la que puedo llegar después de lo descrito es que, volviendo a uno de mis principales puntos de mi particular decálogo para la vida, que próximamente publicaré, vivimos en un mundo en el que vemos normal lo que no es normal, si bien sí es habitual. Tratar a las personas buscando tu beneficio puede ser perfectamente natural desde el punto de vista de la neurociencia y visto en perspectiva desde el mundo animal, pero es delefnable en todos los sentidos desde el punto de vista moral. La gente lo hace, mucha gente lo hace, o lo hacemos, es asqueroso, es repugnante, pero lo hacemos, tú mismo probablemente lo hagas si apagas la estúpida vocecilla de gatita quejica y te paras a pensarlo en profundidad. Dentro del drama que esto supone, siempre nos quedará el consuelo de los tontos de aceptarlo como bueno en los casos de aquellas personas que lo hacen con menor frecuencia y únicamente con aquellos a los que ignoran o no forman parte de sus seres queridos o tomarlo como malo para aquellas personas que utilizan a otras por sistema. Esos son los llamados egoístas, ¿acaso no es egoísta lo otro?

Ha sido y es una de las peores lecciones que he recibido en mi vida. Ahora que me lo he conseguido tragar, que no digerir, soy un poco más feliz sabiendo qué puedo recibir de cada persona y actuar en consecuencia. Pero esto no quita para que, en una de esas noches en las que el gato sale a rondar las calles en torno a una explicación para todo aquello que pasa en la vida y que tratamos de plasmar regularmente aquí en este blog, uno se detenga, aunque sea por sólo unos cuantos segundos, y se pregunte a sí mismo "¿qué estoy/qué estamos haciendo?".

El día en el que deje de preguntármelo...ese día estaré verdaderamente muy enfermo.

Muchas gracias.
Buenos días.

domingo, 30 de octubre de 2016

FLUJO

Poeta como tú: "Flujo"



FLUJO



Trato de descansar de todo y de todos.
Me despierto cuando mi sueño era profundo;
es el sonido de una flauta ruidosa y molesta
que suena desde un enjambre.

Es el Flautista de Hamelin
que, como en el cuento, arrastra a las ratas
hacia su terreno
y las saca de su letargo.
Las engaña como a bobas
y las hace creer
que son el animal más bello del mundo.
¿Tú querrías despertar al lado de una jodida rata
...en la mañana?

Me muevo en mitad de un flujo ondulante
de una alta frecuencia.
La hiperactividad me altera.
Las prisas me agobian.
El mundo no se acaba,
no se para por ti,
pero no mejora porque tú vayas más rápido,
no te sigue, porque tu corras.

Y todo lo que iba a ser un sueño,
es más normal de lo esperado.
Es un choque con una realidad bien zorra.
Hemos hecho de los egos nuestra bandera.
Así que salvemos los culos
y rodemos todos nuestra bola.

Hacerse notar de manera escandalosa.
Aprovecharse de la inocencia
pasada por anómala.
Aprovecharse, engañar, estafar...
tenemos un espejo en quien mirarnos.

La burbuja es un mundo real para algunos.
Es algo ilusorio para la mayoría.
No medimos nuestra integración.
Nos vestimos de autóctono
y cambiamos nuestra manera de hablar,
de comportarnos.
Nos creemos muy "cool" por todo ello,
cuando en realidad somos patéticos
viviendo otra vida,
porque no soportamos la nuestra propia.
Y nos pensamos que es el culmen.
Nos creemos los reyes del mundo.
Nos sentimos en la cima de esa burbuja.
Que un buen día
por mucho que trates de evitarlo...
explotará...
Y se acabará.

Suena la canción.
Han perdido su personalidad.
Se mueven al son de la alocada melodía del flautista.
Creen que son diferentes.
Se ven irreverentes.
Se sienten por encima de los demás.
Su arrogancia es innata, pero también aprendida.
Sus taras se combinan con un discurso
convencional
modernito,
pero convencional.

Viven.
Guardan las apariencias.
Sin oficio ni beneficio.
Son ejemplo de mediocridad.
Engañan
o creen que engañan.
Son los más listos.
A ellos todo les sale 
más barato
mejor
son los reyes del chollo.
Los demás sólo somos unos pringados.

Los diálogos se difuminan.
Se pierden generacionalmente.
Se esfuman en la vulgaridad.
La vida es un guión de última edición.
Y todos somos expertos novatos
grandes desconocedores
de donde estamos
hasta donde podemos llegar
para qué estamos
por qué estamos
cuanto tiempo estaremos.

Los sacan del pueblo.
Los sacan del barrio.
Empiezan a hacer cosas raras
que en su vida les hubiera interesado
nunca hacer.
Se mezclan y aparentan.
Muestran al mundo
lo que hacen,
lo que comen,
donde están
con quién están...
y al mundo le importa una mierda todo eso.
El mundo discurre, la burbuja mengua
y el tiempo se acaba.

Y estoy dentro.
Pensando si salgo, si me meto más dentro.
Cada vez menos convencido
de seguir la corriente.

Halcón.
Paloma.

Halcón.
Paloma.

Suena la flauta...

Y yo amo a mi nación.
¿A cual nación?
Y yo me muevo en el flujo del yin y del yan.
Y en el fondo...no dejo de estar solo.

Se apartan
están
luego no están.
Su vida es tan interesante
que nadie debe saber nada de ella,
aunque a nadie le importe una mierda.
Solo hay que aparentar
que se es feliz,
aunque no lo seas,
aunque hayan pasado los años
y nadie te quiera...
y no te preguntas por qué
y no rellenas de flores
el bordado cojín de tu vida.

Y yo amo a la nación
y me indigno,
porque vuelvo a ser yo.
Solitario
yo
el que se niega a leer
lo que está escrito.

La historia de siempre.
La estrella y los estrellados.
La historia de siempre...
estoy aquí para borrarla
y reinventarla...

Perplejo, 
a veces escandalizado,
otras ya resabiado.

Os echo de menos,
me tengo a mí mismo.
Esta mente cuida de mí.
Los años pensando...
ahora son días
ahora son semanas.

Me muevo en el flujo,
me quiero salir,
quiero volver...
dejemos que el amor lo resuelva.
¡Busquemos el amor!
Para no encontrarlo jamás...

Suena la flauta...

Me calzo mis gafas 
de pasta negra
y voy a tomarme una cerveza.
Y voy a pensar...
y voy a vivir...
y voy a ver si me calzo otra cosa...

Y voy a pensar.
Y voy a viajar.

Y suena la flauta...

Y voy a hablar con este.
Y voy a hablar con aquella...
Y será mejor que escuchar la puta flauta.
Lo cual es triste...

Y el viaje no se inicia hasta no estar a bordo de un avión.
No sabes cuando empieza.
No sabes cuando acaba.
A veces tú lo decides.
No sabes el destino
ni qué es capaz de decidir
por ti.

Unos luchamos.
Yo creo que porque nos complicamos
nosotros solos...
es lo que tiene
pensar
vivir
viajar
soñar...
sin que el sonido de la flauta

te perturbe.



domingo, 2 de octubre de 2016

MR. CAT: 10 AÑOS EN LA ENSEÑANZA







Hace aproximadamente unas semanas cumplí 10 años en mi profesión. Muchas anécdotas me han sucedido desde que todo empezó, algunas positivas y otras negativas. En este breve artículo, o eso espero, pues nunca adquirí en todos estos años la capacidad de síntesis, recogeré algunas de ellas así como muchas importantes reflexiones que nos deberían hacernos plantearnos a todos los que nos dedicamos a esto cambios importantes: cambios personales, pero también cambios profesionales. Espero que esta noche, seas maestro, profesor de cualquier otra etapa educativa o simplemente seguidor de este blog, te sientas un poquito identificado conmigo.

Debo confesar que este aniversario ha venido casi sin darme cuenta. Es cierto que muchas veces he dudado de que llegaría a dedicarme tanto tiempo a un mismo trabajo. Siempre he sido un culo inquieto y, aunque me he moderado mucho en los últimos años, conservo la pasión, la mala leche y el carácter de cuando empecé.

Poco me podía imaginar cuando estudiaba en la Universidad Complutense de Madrid que tan difícil iba a ser el camino hasta llegar aquí. Lo que eran días de rosas y vino (hubiera deseado más vino), se convirtió en una carrera de fondo hasta lograr sacar mis oposiciones de maestro. Y cuando pasó, pasó exactamente igual que cuando he cumplido 10 años en el cuerpo, pasó sin darme ni siquiera cuenta...

Y de aquel entonces a hoy ha habido algo que es triste (empezaremos por lo triste), pero que es cierto y muchos coincidirán conmigo: Es verdad, no puedes ser maestro si no tienes vocación. Es una profesión puramente vocacional y, hasta hace poco tiempo, pensaba que era imposible dedicarse a ella sin hablar de lo que te pasó hoy en el cole, de que estás preocupado por un niño que no responde como esperas de él, de que vas a hacer un curso para mejorar en esto o lo otro o de que estás contento porque la fiesta del Día de la Paz ha sido un éxito.

Pero dentro de la vocación existen dos grandes grupos de maestros, bueno, existen muchos y diversos, cada vez más, pero a grosso modo podríamos englobarlos en aquellos que empezamos dedicándonos a esto porque nos gustaba la enseñanza y aquellos otros a los que les gustaba trabajar con niños. Lógicamente ambas condiciones son indispensables para ser profe, pero creo firmemente que siempre una de las dos te tira más. Desgraciadamente a mí me tira más la primera: Me gusta la EDUCACIÓN (con mayúsculas) y la enseñanza (que no es lo mismo).

Y empiezo diciendo, como mencionaba antes, que por desgracia en el mundo de hoy necesitas tener pasión por lo que haces. Necesitas entusiasmarte cada día de tu vida cuando entras a un aula. Ser maestro es muy difícil y hasta yo me he dado cuenta, en verdad me di cuenta en mi cuarto año de profesión, de que no quiero dedicarme a esto durante el resto de mi vida.


Estamos ante la profesión más bonita del mundo. No se me ocurre, honestamente, un trabajo más precioso que el de la formación de las futuras generaciones. Pero, tristemente, es este también el trabajo más estresante del mundo. No lo digo yo, lo dicen las cientos de estadísticas que todos los años se publican y que sacan a la luz que siempre estamos en la parte de arriba de la lista de profesionales que más atención psicológica necesitan.

Y es difícil decir por donde vienen las "hostias", sinceramente, porque da la sensación de que vienen por todos los lados. Básicamente podríamos decir desde cuatro grandes ámbitos:


- De la administración: Los continuos cambios de leyes educativas, los recortes en educación y la escasez de recursos, la masificación de las aulas, una nula supervisión de lo que sucede dentro de ellas, excesiva carga de trabajo administrativo y papeleos...todo ello sin olvidar el literal "choteo" de oposiciones que regula el proceso de selección de maestros, capaz de contratar de tutor a un maestro de inglés con un 0 en las pruebas para que imparta todas las áreas, dejando al maestro de Primaria con un 8 en su casa.
Y no nos olvidemos de los equipos directivos: No nos engañemos, ellos son parte de la administración; dejaron de ser maestros desde el momento en el que aceptaron ese cargo. No solo no se van a poner de tu parte cuando vienen presionados desde arriba sino que normalmente tampoco están preparados para dirigir una organización de manera profesional, no suelen ser ejemplo de trato ni de expertos (maestros de Música o de Educación Física dictándote, por ejemplo, como tienes que enseñar la gramática en tu aula).

- De la sociedad: La repentina falta de valores de este país hizo que, de repente, todos nos volviéramos gilipollas. Al final, los mismos que recibíamos cachetes en la EGB y que añoramos esa época, aquellos que creíamos en el valor del esfuerzo y que sácabamos adelante nuestras tareas y nuestras actividades extraescolares sin ayuda de nadie, son ahora padres. Esos mismos que serían capaces de denunciarte, esperarte en la calle o entrar a tu aula a amenazarte e incluso agredirte delante de los niños en directo.
La politización de la educación (parece ser que los de la camiseta verde somos ahora "de izquierdas"), junto a esa continua pérdida del "poder" o del prestigio del maestro lo pintan hoy como un monigote que dista mucho de ser un profesional reconocido. Si a eso le añadimos la continua pérdida de derechos de los trabajadores que nos ponen en el punto de mira por el "sueldazo" y cantidad de tiempo libre que tenemos, incluidas los 3 meses de vacaciones en verano (fantasmas, porque yo ni los he olido en estos 10 años), pues pasa lo que pasa...

- De los propios compañeros: Efectivamente, somos el colectivo más desunido de todos los que conozco. Las envidias, las críticas por detrás, las puñaladas, las conversaciones de pasillo, los favoritismos propiciados por los equipos directivos, la dicotomía "old school" vs "new wave" no dejan de propiciar situaciones incómodas y todo generado por lo mismo y es que hasta que no nos demos cuenta de que en educación no existen las fórmulas mágicas, que lo que a ti me funciona puede que a ti no te funcione, nunca coexistiremos en paz en un centro educativo.

Y el cuarto serían los propios niños, pero a ellos los veo como simples víctimas. Víctimas del que para mí es responsable del gran fracaso de la educación: Sistemas educativos caducos creados a conciencia para hacer que la gente, las futuras generaciones, no piensen, adoctrinarlos para que vayan todos por la misma vereda. Un sistema basado en la memorización de contenidos, que desprecia los diferentes talentos, las diferentes capacidades, que no potencia competencias básicas de forma real ni sigue la línea de las inteligencias múltiples, que desdeña la enseñanza directa y transversal de los valores básicos y universales, que sufre rechazo por metodologías sencillas, lejos de las charlatanerías, basadas en un enfoque globalizador e interdisciplinar.

Y si de algo me he dado cuenta en estos 10 años de maestro es que no puedes cambiar nada significativamente con un sistema educativo anacrónico y cargado de contenidos. El curriculum es tan cerrado que no puedes más que obedecerlo o desobedecerlo. Pueden venir contándote la metodología más maravillosa del mundo, que si no encaja en toda esa selva conceptual o desobedeces o no hay manera de ponerlas en marcha. Muchos dicen que es posible, sobre todo en esas conferencias maravillosas y en esos talleres para maestros en los que nadie sabe responder a la pregunta, ¿cómo encajamos esto en la amalgama de contenidos que tenemos que impartir? ¿De dónde saco el tiempo sin desobedecer a lo que se me pide?

Un sistema educativo cruel e injusto con la sociedad y los tiempos en los que nos movemos, junto a la convivencia en los demás Reinos de Taifas enunciados con anterioridad (administración, compañeros, familias y sociedad en general) hacen que quien quiera dedicarse a esta profesión debiera leer antes esto. La situación presente en España y en la mayor parte de los sistemas educativos del mundo no invita precisamente al optimismo.

Y te podrá parecer que soy pesimista. Bueno, lo cómodo sería decir que soy realista y, aún así, habría quien te diría que realista es la palabra que se utiliza para tapar que eres pesimista. Simplemente diré que a día de hoy, quien se dedique a esta profesión, difícilmente podrá negar que todo esto nos ocurre. Cuestión diferente es como te afecte. Y ante esto existen tres posturas básicas:

- La minoritaria: O te la pela todo y te dedicas a esto por las vacaciones o por el tiempo libre, que evidentemente con esa actitud, aparte de no durar mucho en el cuerpo, claro que lo tienes, toda vez que no das un palo al agua. 

Confieso que ha habido mil veces que he pensado "¡Cómo me gustaría ser así!". Verdaderamente...se tiene que vivir de puta madre.

- La mayoritaria: Y aquí hay dos facciones, o te afecta todo lo anterior y lo llevas bien o te afecta todo lo anterior y lo llevas mal.

Y, lamentablemente, pertenezco al segundo subgrupo. Al del factor de riesgo, a aquel que nos llevará a la tumba de una úlcera de estómago o de una neurisma, como bien dice mi amigo Luís, también maestro. Y aquí el objetivo es muy claro: La lucha de aquellos que vivimos esto con pasión, cosa difícil de entender por el grueso de la sociedad, es lograr ser un vividor y que no te afecte nada o que, como el primer subgrupo, te afecte menos o consigas minimizar los efectos estresantes. 






Debo de decir que dentro del primer subgrupo (esto parece ya una tesis en vez de un "breve artículo", siempre me pasa...sorry!), gran parte son maestros sumisos que no ven otra alternativa más que la de completar sus 30 años en la profesión o jubilarse pronto. Gente que no ve escalafón, tal vez porque tampoco lo haya. 

Pero tristemente aquellos que lo vivimos, aquellos que trabajamos con la inteligencia, pero esencialmente con el corazón, aquellos que queremos una EDUCACIÓN y no una mera enseñanza, aquellos que creemos firmemente en cómo deberían ser las cosas, por sentido común, no tratando de imponer nuestro "modelo" a nadie, aquellos que creemos en la democracia como modelo de aula, aquellos que cuidamos los pequeños detalles, aquellos que creamos ciudadanos y no solo estudiantes, aquellos que creemos en el potencial de los alumnos y no en su presunta estupidez que otros muchos les otorgan...esos estamos jodidos.

Tan jodidos que llega un momento en tu carrera profesional que o pruebas el yoga (soy vago para eso), el deporte (soy vago para ello fuera del gimnasio) o pruebas la terapia mindfullness esa o como se llame (si no se ni pronunciarlo, ¿cómo la voy a probar?) o te empapas de libros de autoayuda (sólo creo en Punset) o decides dejarlo...

Y cuatro años me bastaron para darme cuenta que no quiero morir antes de tiempo. Esta profesión es preciosa, pero es de alto riesgo. Honestamente, prefiero dedicarme a otra cosa. No creo que vuelva a escribir dentro de otros diez años el mismo artículo celebrando mis 20 años (sería una desgracia para mí y un coñazo para vosotros...imaginaros otros 10 años de gato nocturno!)

Y sabe Dios a qué me dedicaré por entonces. Sinceramente, no lo sé que será de mí en los próximos 10 años. Sólo sé que en la vida uno tiene que hacer aquello que intelectualmente potencie el máximo sus capacidades, aquello que le motive al 100%, aquello que le ilusione, que económicamente le reporte suficiente para sus bajas o altas expectativas (en mi caso, altísimas), aquello que haga que haga que tus ojos brillen cada mañana de cada día, como cuando estás enamorado...

Y nadie se equivoque...estoy enamorado. Estoy enamorado de mi profesión, aquella que me han robado, aquella que hace 40 años hubiera sido feliz de ejercer, aquella que se ha quedado en lo que he tratado de explicar en la primera parte de este "breve artículo"...la parte más negativa.

Pero es la hora de revelar el gran secreto...¿sabéis qué? tal vez estos 10 años merecieran la pena. Tal vez, como dice Yosi, cantante de mi banda de rock favorita e inspirador del titulo de este blog, tal vez no haya estado tan mal. Los maestros, los vagos, los resignados, los intelectuales, los pasionales, los hippies, los sindicalistas, los que no lo somos...todos sabemos que los pequeños detalles son aquellos que nunca, nunca, nunca jamás harán que abandonemos esta profesión. La sonrisa de un niño al que enseñaste a leer, el sentarse en corro en asamblea y hablar de "nuestras cosas", el dirigir la mano de tu estudiante más flojito y ayudarle a escribir su primera palabra, el llorar de risa en la clase después de una contestación ingeniosa, loca y divertida, el desmelenarte y ponerte a hacer el puto trenecito en la fiesta de final de curso o el disfrazarte de cualquier payasada...todo eso y mucho más es lo que no tiene el directivo de su gran empresa todos los días, todo eso es lo que no disfruta el banquero sociopata que se encierra en su despacho con alimañas similares para estudiar cómo poder putear y engañar al mundo...con ellos solo nos une un factor común...la consulta del psicólogo.

Y como a las bellas damas, las detestas, pero las amarías todas las noches del resto de tu vida, estos son algunos de los más bellos recuerdos que me dejan estos 10 años de maestro.

- Se llamaba Andrés y fue la clase más maravillosa que he tenido en mi vida. No eran especialmente inteligentes, no eran especialmente hábiles, eran la unión de la "creme de la creme" de dos clases de quinto, ahora en sexto. Lo que aprendí de ellos: de cómo los niños forjan sus amistades, de lo que supone no tener nada y encontrar en tu compañero o compañera de al lado...la vida.
Y...todavía me recuerdo a mí mismo en el pasillo dándole un abrazo y secándole con mis propias manos las lágrimas a Andrés que lloraba porque su mejor amigo regresaba a vivir a su país para siempre, Ecuador.

- Se llamaba Mario, igual que mi hermano, y era autista. Lo que es más, perdió a su madre el año anterior. Su padre era un hombre demasiado ocupado en su negocio. Yo no tenía ni puta idea de autismo y él y sólo él y mi querida compañera Bea me ayudaron a hacer de aquel niño que salía corriendo de la clase llorando y gritando cuando le decías lo que tenía que hacer o le exigías algo que no entraba dentro de sus particulares esquemas. Me gustaba cuando le explicaba a él solito delante de mi mesa y me acariciaba las manos o me las agarraba cuando necesitaba ayuda y no sabía cómo pedírmela. Me sentí orgulloso de él y nunca podré olvidar cuando en Matemáticas consiguió hasta mejores notas que los demás alumnos "normales".

- Se llamaban María y Alexandra. María era como una especie de Belén Esteban del sur de Madrid y Alexandra una niña colombiana cuyos padres se llevaban como el perro y el gato. Su natural animadversión, la pelea que tuvieron en la calle, a la puerta del colegio, con el corro de madres y de niños de la clase delante, me inspiraron a crear "Conocemos nuestras emociones", mi proyecto de inteligencia emocional. Así introduje la educación emocional en aquel centro, así es cómo mejoró el viciado ambiente de aquella clase, así María y Alexandra se abrazaron a final del curso.

- "Chispa" fue la secuela de "Conocemos nuestras emociones", un programa de mejora de la autoestima en alumnos de contextos sociales desfavorecidos. Cristina y yo lo creamos para nuestra tesis de fin de grado de maestro. Recuerdo las largas tardes y noches en su casa delante del ordenador. Recuerdo su pesimismo, recuerdo mi optimismo, recuerdo cuando nos abrazamos después de ser...los putos amos; conseguimos ser los primeros de nuestra promoción en el CAG de fin de grado.

- Paco y Lourdes estuvieron dirigiendo mi segundo centro durante prácticamente 30 años. Eran claros representantes de la vieja escuela. No se relacionaban con casi nadie. Tenían un trato, hasta de cierto despotismo. Jugaban el rol de poli bueno y poli malo (Paco el bueno, Lourdes la mala). Lo cierto es que la relación que establecí con ellos me hizo feliz en mis primeros años de maestro. Los sentí como mis papás del cole. Pocas veces tuve una relación tan especial con un jefe como la que tuve con ellos, hasta que se fueron...nunca más volvieron, solo dejaron recuerdos bonitos para mí.

- María Jesús fue mi primera pareja. Fue compañera en mi primer año de maestro. El colegio nos unió, después de él nos separamos. Fue hermoso mientras duró, también muy difícil, demasiado...
No obstante, nunca olvidaré las cañitas y el pincho en "Las Rubias", el bar de los yonkis u otros muchos junto con Laura, Silvia...los "Reyes del Pinar".

- El tren Chamartin-Aranjuez, que me dejaba todos los días en frente del segundo colegio donde trabajé durante 5 largos años. 1 hora y pico de viaje de ida y otra de vuelta en la que, cuando el vagón se paraba en Atocha, subían las compañeras, nos juntábamos, hablábamos, nos enfadábamos, nos perdonábamos, reíamos, criticamos...eramos una pequeña familia al sur de la gran ciudad.

- Bea, Marina, Jorge, Toni, Koke...ellos fueron mis alumnos de prácticas durante todos estos años. Les enseñé casi todo lo que sabía. Hoy, la mayoría están trabajando como maestros y...les encanta. Aunque especial relación tuve con Jorge (Nano), a todos los recuerdo y sé que llegarán a ser mejores que yo (si es que no lo son ya).

- Vanessa...oh, Vanessa! Fuiste la mejor compañera de nivel que tuve en mi vida. Fuiste y eres mucho más...eres mi amiga, mi mejor amiga. Lo que tú y yo tenemos sólo pasa una vez en la vida. Ella me enseñó algo más importante que ir todos los días con una sonrisa a la escuela, algo más que el cielo de Texas se iluminara todos los días y las noches nos envolvieran de fiesta o hablando a solas en su habitación sobre la vida, el amor, la amistad...ella fue la que me enseñó que existe la amistad entre hombres y mujeres. Nunca creí en ello hasta que ella llegó a mi vida, hasta que tú llegaste...y espero que nunca te marches.

- Mr. Huerta, mi "Team Leader" mejicano en mi primer año como maestro en EEUU. Solo puedo decir de él que fue la causa principal de no perder los nervios en lo que fue el año profesional más duro de mi vida. Sus palabras me calman, me sedan, sus consejos son los consejos de un sabio. Mr. Huerta es una de las mejores personas que habitan el planeta Tierra. Si existieran más personas como él...el mundo sería un lugar maravilloso. La paz reinaría en la tierra y el jodido cielo se teñiría de flores de miles de colores, de esperanza. Él ha sido y es mi padre en educación.

- Todos aquellos maestros españoles que me acompañan en mi presente aventura en Tejas (EEUU). Todos ellos han sido mis compañeros de viaje, a ellos les debo miles de experiencias bonitas. Con algunos tengo más contactos, con otros menos. Blanca al mando de todos. A ella la debemos el cielo y la tierra, no sé si azul, negro o de flores, como antes decía.

- Nunca olvidaré cuando yo y mi compañera Begoña trabajábamos solos en el edificio destinado al futuro instituto de nuestro CEIPSO como tutores de sexto. Aquel hombre, técnico de mantenimiento, subió las escaleras y preguntó "¿Dónde queréis que os la ponga?" y le respondimos, "Nosotros no tenemos ni idea, ¿no ves que aquí estamos de prestao? Haz lo que te dicte el corazón". Los tres nos reímos mucho, fue hermoso...

- Aquel festival de Navidad en el que teníamos que representar una obra inspirada en el cine mudo y que yo mismo escribí. Faltó el protagonista, el que hacía de "malo". Me puse la capa y actué en su lugar...terminamos repartiendo caramelos, con una pancarta de "Feliz Navidad" y sonando Madonna a todo trapo tipo SuperMartxé (final de fiesta).

- Maribel, ella me introdujo en mi experiencia americana. Ella, Carmen, que siempre venía a mi clase a echar unas risas y a compartir reflexiones, penas y alegrías, Esther, que siempre mostraba tacto y a la vez disciplina con los alumnos, cosa difícil de encontrar en una maestra joven, Cristina, mi vecina, mi compañera de penurias en lo mejor y en lo peor...¿Cuándo volvemos a salir de cenita?

- Le pregunté cómo se llamaba y me dijo "Jorge, pero me puedes llamar George...George XXL". Sin duda alguna el compañero con el que mejor me lo he pasado en estos 10 años. Los "ojitos derechos" de Paco y Lourdes. Nos caracterizábamos por hacer "educación con cojones". Trabajábamos en un centro muy difícil, pero no nos tosía nadie. ¡Tantas y tantas anécdotas podríamos contar! Solo puedo decir que fue el curso más divertido de mi vida de maestro. Cuando nos cargamos la puerta de entrada del hall de entrada al colegio uno tirando de un lado y otro del otro, cuando se quedó encerrado en el gimnasio, tratamos de sacarle y empezó a golpear la puerta y dijo en voz alta decojonándose "Sin manooos", cuando soñé con que se lo hacía con mi amiga Marta en la "habitación secreta" del gimnasio, cuando se puso de dj en la mejor fiesta de fin de curso que jamás viví, cuando pusimos su coche de sustitución a 120 por las estrechas calles de la barriada donde trabajábamos y forzamos a una grúa de obra a dar marcha atrás y tantas y tantas, algunas inconfesables, que podría seguir contándoos.

- "El buzón de los sentimientos" era una cajita de cartón forrada de papel de regalo que me hizo mi madre y que aún a día de hoy sirve para que mis alumnos metan un papelito plegado dirigiéndose a alguien de la clase dándole las gracias, haciendo una crítica constructiva, mostrando una queja o una sugerencia o simplemente expresando sus emociones y sentimientos tipo "Eres mi mejor amiga. TKM". Por cierto...guardo en una cajita todos vuestros dibujos, cartas y regalos, mis queridos alumnos/as y en mi corazón miles de palabras de agradecimiento por parte de padres y alumnos. Esos pequeños tesoros...quedarán solo para mí. No se me olvida que hubo un año (o dos) que os ayudé a ser mejores estudiantes, pero sobre todos...mejor personas. No olvidéis de dejar el mundo un poco mejor de lo que lo encontrasteis...





¿Qué me deparará el futuro? Honestamente, dependerá de mi crecimiento como persona primero para poder asumir el futuro con fe y optimismo el mucho o poco tiempo que me quede, de mi desarrollo profesional después y, lo más importante, del destino. Allá donde me lleve el destino, allá es donde tú me encontrarás. Pero una cosa está clara...nunca dejas de ser maestro, no necesariamente en un aula...el aula se queda un día vacía, vacía para siempre o vacía de ti, pero la vida sigue necesitando de maestros que cambien el mundo, dentro o fuera de ellas. Nunca olvides eso, por eso existen los héroes, aquellos a los que no nos hace falta la capa, aunque no nos vendría mal una espada.


¡Hasta dentro de 10 años, Mr. Cat!